¿POR QUÉ MANTENER BAJO CONTROL EL DESGASTE?

El estudio del desgaste como un tema de importancia individual es una tendencia de los últimos años. De la misma manera que la fricción, el desgaste se debe en gran medida a la naturaleza de las superficies en contacto. Si observamos en un microscopio cualquier superficie que a simple vista parezca completamente lisa, podemos observar que existen rugosidades que tienen puntos más elevados y otros más bajos. Cuando dos superficies entran en contacto, en realidad a ese nivel solamente se tocan en ciertos puntos elevados donde la carga se eleva considerablemente en puntos muy específicos. Si la presión en estos puntos es lo suficientemente alta, ocasionará una deformación de las superficies, que pueden ser desde pequeños desprendimientos de partículas, hasta un fenómeno que se conoce como microsoldadura en el que estos pequeños puntos de contacto son sometidos a una presión tan fuerte que se genera una fricción muy elevada y el calor producido puede llegar incluso a fundir los metales, que derivados del movimiento se pueden desprender y convertirse en partículas que de no retirase pueden ser abrasivas y acelerar el daño a los mecanismos. Siempre que hay desgaste implica que tenemos un nivel de daño en algún mecanismo que eventualmente deberá ser reemplazado lo cual usualmente implica el costo de las refacciones, por esto, es fundamental comprender de qué manera es posible reducir el desgaste en los diferentes mecanismos existentes, de manera que se obtenga la mayor vida útil posible de los equipos productivos con todos sus mecanismos.

Por: Carlos Miguel Cano Arguello

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